Una web que recibe visitas y ninguna llamada no tiene un problema de diseño. Suele tener uno de cinco problemas muy corrientes.
Cada semana alguien nos dice que su web no funciona. Antes de tocar un solo color revisamos siempre las mismas cinco cosas, en el mismo orden. Cuatro veces de cada cinco la respuesta está en esa lista, y se arregla en unos días en vez de rehacerlo todo.
Los cinco motivos, en el orden en que los revisamos
Abre tu propia web desde el móvil, con datos, y repasa esta lista con honestidad. La mayoría de las webs que nos llegan falla dos o tres puntos de los cinco, no los cinco, y esa es una buena noticia: tienes menos trabajo del que crees.
- Carga lenta. Pasados los tres segundos, buena parte de los visitantes se va antes de haber visto nada, y tú nunca sabrás que estuvieron ahí.
- No se entiende en cinco segundos qué haces y para quién. Quien llega tiene que leer tres párrafos para averiguarlo, y tres párrafos no los lee nadie.
- Se ve mal en el móvil: letra pequeña, botones pegados, un menú que tapa toda la pantalla. Y es de ahí de donde llega la mayoría de tus visitas.
- No hay nada que demuestre que existes de verdad. Ninguna foto de trabajos terminados, ninguna reseña, ningún nombre de las personas o los sitios para los que has trabajado.
- No hay un paso siguiente evidente. Ningún teléfono a la vista, ningún formulario corto, ningún botón de WhatsApp. Quien estaba interesado se va, porque irse es más fácil que buscar.
Por cuál empezar
Casi siempre por el segundo. La velocidad y cómo se ve en el móvil son trabajos reales y hay que hacerlos, pero solo sirven para quien ya ha entendido qué vendes. Si esa persona no puede decir en cinco segundos si trabajas para ella, una web más rápida solo la manda fuera más deprisa.
Una línea clara arriba de la página, escrita con las palabras que usan tus clientes, cambia más que un rediseño. No calidad e innovación desde 1998. Más bien: reparamos ventanas de madera en el norte de Italia, normalmente en dos semanas. Después la velocidad, después el móvil, después las pruebas, después el paso siguiente. El orden no es casual, porque cada arreglo hace que el siguiente valga más.
Cómo comprobar cada motivo por tu cuenta, sin herramientas de pago
Para encontrar todo esto no hace falta una auditoría de pago. Hacen falta tu móvil, alguien que no te conozca y un papel. Cuatro pruebas, media hora en total, y puedes hacerlas un lunes por la mañana antes de abrir.
- Velocidad. Abre la web desde el móvil con datos, de pie en la calle, no con el wifi de la oficina. El wifi de la oficina y una página que el navegador ya recuerda esconden justo el problema que estás buscando. Cuenta los segundos en voz alta hasta que puedas leer algo.
- Claridad. Enséñale la parte de arriba de tu portada a alguien que no sepa nada de tu negocio, cinco segundos, luego quítale el móvil y pregúntale qué vendes y a quién. Si duda, el problema es la línea de arriba, no el diseño.
- Móvil y paso siguiente. Sujeta el móvil con una sola mano, como lo sujeta un cliente en la calle, e intenta llamarte. Si necesitas la segunda mano, o más de un toque, o tienes que ampliar con los dedos para leer el número, ya has encontrado la fuga.
- Pruebas y resultados. Apunta qué puede comprobar de verdad un desconocido en tu web: fotos, reseñas, nombres reales. Luego cuenta llamadas, mensajes y formularios enviados en las cuatro semanas anteriores a los cambios y en las cuatro posteriores. Si el número no se mueve, el problema está en otro sitio y conviene averiguar dónde en vez de añadir páginas.
Lo que casi todo el mundo arregla, sin ningún efecto
Quien siente que su web no rinde empieza casi siempre por los colores. Paleta nueva, tipografía nueva, una foto con más luz. Parece un avance porque se ve, y no mueve nada, porque a quien llegaba no le confundían tus colores. Añadir páginas tiene el mismo defecto: una web con cuatro páginas que nadie lee no mejora convirtiéndose en una web con doce páginas que nadie lee.
Otros dos remedios muy habituales te cuestan dinero. El carrusel que gira arriba esconde tu mensaje principal detrás de diapositivas que casi nadie espera, y además hace la página más pesada. Las animaciones que van apareciendo con el scroll retrasan el texto una fracción de segundo cada vez, que es exactamente lo que un visitante con mala cobertura no se puede permitir. Ninguna de estas cuatro cosas está mal en sí misma. Son simplemente lo que se hace después de los cinco puntos de arriba, no en su lugar.
En resumen
- La claridad arriba de la página va antes que la estética.
- Prueba desde el móvil con datos, nunca con el wifi de la oficina.
- Las pruebas valen más que los adjetivos: fotos, reseñas, nombres reales.
- Un solo paso siguiente por página, alcanzable con una mano.
- Cuenta llamadas y mensajes cuatro semanas antes y cuatro después.
Si quieres que revisemos estos cinco puntos en tu propia web, se empieza por aquí: página de contacto.